Pilates: tu aliado invisible contra lesiones deportivas
La primera vez que me lesioné y tuve que dejar el running, me sentí impotente. Veía cómo mi progreso se desvanecía con cada semana de descanso. Entonces descubrí el Pilates “de verdad” —no la versión suave de gimnasio— y entendí que saltármelo equivale a sabotear mi rendimiento.
Beneficios clave
Prevención de lesiones: un core fuerte y articulaciones estables te mantienen en pista.
Transferencia de fuerza: el poder fluye desde el centro hasta la punta de los pies.
Flexibilidad funcional: movilidad para acelerar, girar y absorber impactos.
Respiración eficiente: más oxígeno y control para retrasar la fatiga.
Core profundo: estabilidad real
Olvida los “cubos” abdominales. Aquí activamos el transverso, el multifidus y el suelo pélvico, los músculos que sostienen cada zancada, salto o giro.
Con solo 15 minutos de Pilates, tres veces por semana, en 4–6 semanas notarás más estabilidad y menos molestias lumbares.
Flexibilidad sin postureo
Los splits de Instagram son decorativos: el objetivo es elongar y reforzar en el rango que tu deporte exige. Dedicando unos minutos a la cadena posterior antes y después del entrenamiento, mis isquiotibiales dejaron de fallar y los calambres lumbares desaparecieron.
Respiración consciente: tu “doping” legal
Diez minutos de respiración diafragmática al día aumentan tu capacidad aeróbica y retrasan la acidez muscular. No se trata de sudar sin sentido, sino de coordinar movimiento y aliento para rendir más en esfuerzos prolongados.
Control corporal y recuperación
El Pilates enseña a mover cada segmento con propósito. En deportes como el fútbol o el trail running, esta conciencia separa al atleta torpe del que domina su juego y aguanta temporadas enteras.
Integra ejercicios de propiocepción y estabilización antes de tus sesiones.
Úsalo en tu recuperación: mejora el drenaje linfático, corrige asimetrías y fortalece músculos olvidados.
Resumen práctico
Si practicas deporte, el Pilates es innegociable. Apunta al menos dos sesiones semanales con un instructor especializado, úsalo en tus días de descanso activo y ve subiendo la intensidad. Tu rendimiento y longevidad deportiva te lo agradecerán.
Pilates Avanzado: 5 Ejercicios Clave para un Core Irrompible
Después de más de una década enseñando Pilates, he aprendido que un core fuerte no es producto de repetir mecanicamente rutinas sino de entender cada detalle de tu cuerpo: alineación, respiración y activación consciente de cada músculo. Aquí combino ciencia, experiencia y un toque de humor (prometido: sin chistes malos sobre abdominales marcados) para guiarte paso a paso hacia un tronco estable, funcional y resistente a los desafíos diarios.
A lo largo de este artículo encontrarás todo lo que necesitas: una autoevaluación inicial, un calentamiento específico, un plan de 5 semanas, principios de progresión, instrucciones detalladas de cada ejercicio y consejos de seguridad. Olvida la idea de “cuantas más repeticiones, mejor” y aprende a conectar mente y músculo para progresar con salud y eficiencia.
1. Calentamiento y Movilidad Previa
Antes de lanzarte a la esterilla, dedica 5–10 minutos a preparar tu cuerpo. Un calentamiento adecuado eleva ligeramente la temperatura muscular y mejora la movilidad articular, lo que reducirá el riesgo de lesiones.
Movilidad de columna: En posición de cuatro apoyos, haz arqueos (gato–vaca) durante 1 minuto, coordinando inhalación y exhalación.
Rotaciones de caderas: De pie, apoya una mano en la pared y dibuja círculos lentos con una pierna, 10 en cada dirección.
Activación escapular: Sentado o de pie, haz cinco retracciones de escápulas para abrir pecho y estabilizar hombros.
Este breve preámbulo te ayudará a sentir cada vertebra y vértebra móvil, conectando la respiración con el movimiento.
2. Autoevaluación Inicial
Conoce tu punto de partida. Realiza estas tres pruebas y evalúa tu forma, no solo el tiempo o el número de repeticiones:
Plancha básica: Mantén 20 segundos con línea recta de hombros a talones. Sin caderas hundidas.
Elevación cervical (Cisne leve): Desde boca abajo, sube cabeza y hombros evitando tensión excesiva en el cuello.
Puente de glúteos: Eleva la pelvis a 10–15 cm manteniendo lumbar neutral.
Si consigues buena forma en al menos dos, estás listo para intermedio. Si no, comienza como principiante. Ante hernia, hipertensión u otras condiciones crónicas, consulta a tu médico o fisioterapeuta.
3. Plan de 5 Semanas
Organiza tres sesiones semanales, dejando al menos 48 horas de recuperación entre cada una. Cumple el programa y registra tus sensaciones en un diario.
Semanas 1–2: Enfócate en técnica pura. Menos repeticiones, máxima calidad.
Semanas 3–4: Aumenta el tiempo bajo tensión y añade bandas elásticas o pequeños pesos (500–1000 g).
Semana 5: Reduce volumen un 30% y dedica más tiempo a estiramientos y respiración para integrar los aprendizajes.
No subas la carga si tu forma se resiente. Es mejor progresar lento y constante que hacer trampa y acabar lesionado.
4. Principios de Progresión y Seguridad
Tu avance depende de tres variables clave:
Duración: Aumenta segundos o ciclos de cada ejercicio.
Resistencia: Usa bandas, mancuernas muy ligeras o tobillera de 1–2 kg.
Rango de movimiento: Amplía el recorrido sin colapsar la columna.
Si sientes un dolor punzante (y no la típica “quemazón amable” de los músculos trabajando), detente, revisa alineación y/o baja la intensidad.
5. Guía Detallada de Ejercicios
5.1 El Cien (The Hundred)
Objetivo: Activación global del core, coordinación respiratoria y mejora circulatoria.
Acuéstate boca arriba con piernas en mesa (90º) o estiradas a 45º para mayor desafío.
Eleva cabeza y hombros; brazos paralelos al suelo.
Bombea brazos con amplitud pequeña: inhala 5 tiempos y exhala 5. Completa 10 ciclos (100 bombeos).
Atención: No fuerces el cuello; si duele, apóyalo suavemente. Si notas arqueo lumbar, lleva ombligo al suelo y reduce altura de piernas.
5.2 Plancha (Plank)
Objetivo: Estabilizar transverso, multífidos, glúteos y hombros.
Apoya antebrazos y puntas de pies formando línea recta.
Contrae glúteos y abdominales; abre pecho sin hundir pelvis.
Mantén de 20 a 60 segundos, adaptando según tu nivel.
Progresión: Eleva una pierna o pasa a plancha alta sobre manos. Si las caderas bajan, aprieta glúteos; si los hombros se encojen, separa escápulas.
5.3 Cisne (Swan)
Objetivo: Fortalecer extensores lumbares y glúteos para una extensión controlada.
Boca abajo, manos bajo hombros y piernas juntas.
Articula columna al elevar pecho y hombros, guiándote con el core.
Inhala al subir, exhala al descender despacio.
Variante: Principiantes levanten solo el torso; avanzados añadan elevación alterna de piernas.
5.4 Patada Lateral (Side Kick)
Objetivo: Trabajar oblicuos, glúteo medio y estabilidad de cadera.
De lado, apoya antebrazo y lateral del pie; cuerpo en línea recta.
Eleva y baja pierna superior sin rotar el tronco.
Exhala al elevar, inhala al descender. Realiza 10–15 por lado.
Corrección: Si la pelvis gira, activa el transverso abdominal; si hay balanceos, reduce la altura del pie.
5.5 Puente de Glúteos (Bridge)
Objetivo: Fortalecer glúteos, isquiotibiales y lumbares para una pelvis estable.
Acuéstate boca arriba con rodillas flexionadas y pies a la anchura de caderas.
Despega pelvis vértebra a vértebra hasta alinear hombros, caderas y rodillas.
Exhala al subir; inhala al bajar con control. Haz 12–15 repeticiones.
Variante Avanzada: Al elevar, extiende una pierna hacia el techo y alterna.
6. Enfriamiento y Estiramientos
Dedica 5–8 minutos a relajar músculos y elongar la zona trabajada para favorecer la recuperación:
Gato–vaca suave: 5 repeticiones para bajar la tensión lumbar.
Estiramiento de cobra: Boca abajo, manos bajo hombros, extiende brazos para abrir pecho.
Estiramiento de piriforme: Sentado, cruza una pierna sobre la otra y lleva rodilla al pecho.
7. Consejos Finales
Calidad > cantidad: Prioriza la alineación y la respiración por encima de las repeticiones.
Integra estos ejercicios en tu rutina diaria, incluso en la oficina o al despertar.
Escucha a tu cuerpo: el dolor agudo es señal para bajar intensidad o descansar.
Lleva un registro de tus mejoras: tiempos, sensaciones y pequeñas victorias.
8. Preguntas Frecuentes
¿Con qué frecuencia debo repetir el plan?
Lo ideal son 3 sesiones semanales durante 5 semanas. Si necesitas más descanso, ajusta a 2 sesiones pero mantén la regularidad.
¿Puedo hacer cardio y Pilates el mismo día?
Sí, pero separa ambas actividades por al menos 4 horas o realiza cardio suave (caminar, bici suave) tras la sesión de Pilates.
¿Cuándo veré resultados?
La mayoría experimenta mayor estabilidad lumbar y tono en 3–4 semanas. La auténtica fortaleza del core se siente al hacer movimientos diarios con menos esfuerzo.
Pilates Integral: 5 Pilares para Potenciar Cuerpo y Mente
Introducción
Pilates va más allá de un simple entrenamiento abdominal: es un sistema de movimiento ideado por Joseph Pilates que fusiona fuerza, postura, respiración y conciencia corporal. Cuando alineas cada músculo y focalizas tu mente, desbloqueas un método poderoso para alcanzar un estado de bienestar duradero, tanto físico como mental. En este artículo profundizaremos en los cinco pilares esenciales que sostienen una práctica de Pilates integral, con ejemplos concretos, datos de investigación y consejos prácticos para llevar tu rutina al siguiente nivel.
Resumen de los Pilares
Pilar 1: Fuerza equilibrada y global
Pilar 2: Postura y movilidad articular
Pilar 3: Respiración consciente y controlada
Pilar 4: Prevención y alivio de lesiones
Pilar 5: Adaptabilidad y personalización
Mi Punto de Partida
Cuando crucé la puerta de mi primer estudio de Pilates en 2012, solo pensaba en marcar el abdomen. Doce meses después mi “core” lucía firme, pero lo más sorprendente fue haber reducido un 80 % las molestias lumbares y ganado 15 cm extra de flexión de columna. Por encima de todo, mi mente estaba más concentrada: en meditación notaba menos distracciones y, en el día a día, dormía mejor. Desde entonces supe que Pilates no es una moda: es un aliado para un cuerpo funcional y una mente en calma.
Pilar 1: Fuerza Equilibrada y Global
El primer pilar insiste en que ningún músculo trabaje de forma aislada. Pilates activa cadenas musculares profundas y superficiales —lumbares, glúteos, aductores, estabilizadores de hombro y core— para lograr un fortalecimiento uniforme.
Ejemplo práctico: el ejercicio “Puente de Hombros” (Shoulder Bridge). Al elevar la pelvis contra la resistencia de una banda elástica colgada del reformer o con apoyo de mat en el suelo, trabajas glúteos e isquiotibiales mientras sostienes la columna baja. Estudios han demostrado un aumento del 25 % en la estabilidad pélvica tras ocho semanas de práctica regular.
Variación avanzada: añade una pierna extendida hacia el techo, manteniendo la pelvis estable.
Modificación para principiantes: realiza el puente sin elevar tanto la pelvis y con manos apoyadas en la colchoneta.
Beneficios adicionales:
Previene desequilibrios musculares que pueden derivar en dolores de espalda.
Mejora el rendimiento en actividades deportivas como correr o nadar.
Potencia la resistencia funcional para tareas diarias: cargar compras, subir escaleras o jugar con los niños.
Pilar 2: Postura y Movilidad Articular
La correcta alineación de columna, pelvis y hombros es la base para un movimiento libre de dolor. Pilates enseña a mantener la columna neutra y a distribuir cargas de forma equilibrada.
Ejercicio de ejemplo: “Swan Dive” en mat. Al elevar el tronco usando la extensión torácica y retrayendo escapulas, se fomenta la movilidad de la zona media de la espalda sin sobreextender la zona lumbar. Se gana rango de movimiento y se activan los erectores espinales de manera consciente.
Impacto en la vida diaria:
Oficinistas: evita la protracción de hombros y reduce cervicalgias.
Atletas: mejora la rotación de cadera, clave para golfistas y tenistas.
Adultos mayores: recupera rango articular para agacharse, sentarse o alcanzar objetos altos.
Pilar 3: Respiración Consciente y Controlada
Joseph Pilates bautizó su método como “Contrology” por la conexión respiración-movimiento. Una inhalación diafragmática amplia seguida de una exhalación prolongada estabiliza el core y regula el sistema nervioso.
Ejercicio de ejemplo: el “Teaser”. Inhalas al preparar, exhalas al elevar el tronco y las piernas en V. Esta sinergia refuerza el transverso abdominal y mantiene activo el diafragma, mejorando el retorno venoso y el oxígeno celular.
Beneficio fisiológico: disminuye niveles de cortisol hasta un 30 % tras series de 5 minutos de respiración consciente.
En la práctica de mindfulness o meditación: facilita entrar en un estado de concentración profunda.
Como recuperación post-entrenamiento: acelera la eliminación de ácido láctico.
Pilar 4: Prevención y Alivio de Lesiones
Pilates funciona como herramienta de rehabilitación y prevención. El fortalecimiento equilibrado y la reeducación postural reducen dolores crónicos y el riesgo de microtraumas.
Casos reales:
Estudio clínico: pacientes con lumbalgia crónica mejoraron un 60 % en intensidad de dolor tras ocho semanas de Pilates suave con ejercicios como “Scissors” y “Single Leg Stretch”.
Deportistas de élite: ciclistas y corredores incorporan Pilates para equilibrar la musculatura y prevenir tendinopatías en rodilla y hombro.
Mujeres postparto: con la ayuda de un ring o pelota para aislar el suelo pélvico, recuperan tono y evitan prolapsos.
Al aprender patrones de movimiento correctos, disminuyes la probabilidad de esguinces por desequilibrios o mala colocación articular.
Pilar 5: Adaptabilidad y Personalización
La versatilidad de Pilates permite adaptarlo a cualquier condición física y objetivo, desde embarazadas hasta personas en recuperación de cirugías.
Ejemplos de adaptación:
Embarazadas: se evitan ejercicios supinos tras el primer trimestre y se usan bandas elásticas para aliviar presión abdominal.
Principiantes: incorporan pelotas de fitball o foam roller para facilitar la propriocepción.
Practicantes avanzados: utilizan reformer, Cadillac y silla Wunda para desafiar la fuerza y el control motor.
Mayores de 65: clases suaves con hula hoop o bastón para trabajar equilibrio y coordinación.
Personas con escoliosis: ejercicios específicos de estiramiento y fortalecimiento asimétrico bajo supervisión profesional.
La clave reside en elegir un instructor certificado, que evalúe tu historial, detecte limitaciones y diseñe la progresión adecuada.
Conclusión
Pilates Integral es mucho más que un complemento: es el cimiento de una vida activa y libre de dolor. Al integrar los cinco pilares —fuerza equilibrada, postura, respiración, prevención de lesiones y adaptabilidad— crearás un sistema robusto que te permitirá moverte con eficiencia y serenidad. Si descuidas alguno, tu práctica quedará coja. Invierte en tu salud física y mental con una rutina semanal de Pilates: tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.
Mi viaje desde el dolor incapacitante hasta mi espalda renovada
Hace más de diez años, la lumbalgia controlaba mis días. Caminaba recortando distancias, me despertaba con punzadas y alababa cada analgésico como si fuera un milagro… hasta saber que no era una solución definitiva.
Consulté fisioterapeutas, probé masajes intensivos, corría de cita en cita y lo único que conseguía era un alivio breve. Fue entonces cuando un colega me habló de Pilates como terapia complementaria. No buscaba un método milagroso, pero mi escepticismo se convirtió en esperanza.
De los errores habituales al punto de inflexión
Antes de Pilates, mi entrenamiento en el gimnasio giraba en torno a levantar peso: cuantas más repeticiones, mejor. Iba al límite sin reparar en mi técnica ni en el ritmo respiratorio. En menos de seis meses, mi lumbago pasó de una molestia intermitente a un bloqueo lumbar completo tras un mal gesto al agacharme.
La fatiga muscular y el desequilibrio acumulado se tradujeron en episodios de dolor agudo que me obligaban a reposo absoluto. Por primera vez entendí que en la espalda, el exceso sin control es tan perjudicial como la inactividad.
Descubriendo el Pilates: precisión que transforma
Mi primer clase de Pilates terapéutico fue un choque: cada movimiento pedía atención plena, alineación milimétrica y respiración sincronizada. Mi instructor, con ojo clínico, corregía mi cadera desplazada y me enseñaba a activar el transverso abdominal.
En lugar de cientos de repeticiones, aprendí a sentir cada músculo profundo. La verdadera magia no estaba en levantar más peso, sino en coordinar el core, alinear hombros, pelvis y tobillos. En aquella clase comprendí: controlar la intensidad y la calidad del movimiento es la clave para defender tu espalda.
Fundamentos científicos: por qué Pilates alivia la lumbalgia
Fortalecimiento del core profundo: Estudios publicados en la Revista de Rehabilitación Física muestran un incremento del 30 % en la fuerza del transverso abdominal y el multifidus tras ocho semanas de Pilates regular, lo que mejora la estabilidad lumbar.
Alineación y postura: Al trabajar conscientemente la posición de la pelvis y la curvatura natural de la columna, se reduce la presión en discos intervertebrales y articulaciones facetarias, disminuyendo la inflamación.
Respiración controlada: La técnica de inhalación-exhalación ayuda a relajar el diafragma y a disminuir la rigidez paravertebral, modulando la respuesta del sistema nervioso autónomo y reduciendo el estrés muscular.
Mejora de la propiocepción: Ejercicios suaves y controlados favorecen la conexión mente-cuerpo, aumentando la conciencia de la posición corporal y previniendo movimientos lesivos.
Clasificación de la lumbalgia y adaptación de ejercicios
Cada tipo de dolor lumbar exige un enfoque específico. Conocer tu diagnóstico te permite elegir variantes seguras y efectivas.
Lumbalgia mecánica: Inicia con estabilización pélvica, crucifijos y puentes suaves. Evita torsiones bruscas hasta dominar la técnica de respiración diafragmática.
Hernia discal: Trabaja bajo supervisión de un instructor certificado en Pilates terapéutico. Prioriza ejercicios en decúbito supino y extensiones controladas. Las flexiones profundas pueden aumentar la presión intradiscal.
Escoliosis: Combina alargamientos laterales con tonificación equilibrada de ambos lados. Después de 12 semanas, estudios reportan una mejora de hasta 8 mm en la desviación espinal.
Ciática: Enfoca en liberar la tensión de piriforme y fortalecer glúteos, mientras estabilizas el core. Movimientos lentos y respirados favorecen la descompresión nerviosa.
Hiperlordosis: Estiramientos de flexores de cadera y recto femoral junto a activación abdominal profunda corrigen la curva excesiva y mejoran la estabilidad.
Ejercicios esenciales para tu zona lumbar
Estos tres movimientos fueron un antes y un después en mi recuperación. Practícalos con calma y constancia:
1. Elevación de pelvis con pelota
Material: pelota pequeña entre rodillas.
Recuéstate sobre una colchoneta, rodillas flexionadas y pies apoyados.
Coloca la pelota entre tus rodillas y apriétala ligeramente.
Activa el core y eleva la pelvis llevando cadera, lumbares y dorsales en una línea recta.
Mantén la posición 3–5 segundos y desciende lentamente.
Realiza 3 series de 12 repeticiones, procurando no arquear la zona lumbar.
2. Gato-Vaca con pausa isométrica
Colócate en cuadrupedia: muñecas bajo hombros y rodillas bajo caderas.
Inhala inclinando el pecho hacia adelante y levantando la mirada (“vaca”).
Pausa 2 segundos, sintiendo la expansión torácica.
Exhala al redondear la espalda y llevar el ombligo hacia la columna (“gato”).
Realiza 10 repeticiones, incrementando gradualmente hasta 15.
3. Estiramiento de psoas en escalón
Apoya la rodilla izquierda sobre un escalón bajo y adelanta la pierna derecha 90°.
Inhala para alargar la columna; exhala y empuja suavemente la pelvis hacia delante.
Mantén 30 segundos y cambia de lado.
Completa 2 series por pierna, centrándote en no inclinar el tronco.
Errores frecuentes y soluciones prácticas
Olvidar la respiración: Si pasas por alto el control respiratorio, reduces la activación del core y aumentas la tensión lumbar.
Avanzar sin base: Saltar niveles sin dominar fundamentos provoca compensaciones musculares.
Descuidar la pelvis: Una pelvis mal alineada altera la distribución de cargas y sobrecarga articulaciones.
Clases masivas: Sin corrección personalizada, puedes normalizar posturas incorrectas.
Constancia y resultados: mi cronología personal
Durante los primeros tres meses noté más flexibilidad y menos bloqueos matutinos. A los seis meses, mi dolor se redujo en un 70 % y recuperé confianza para correr sin miedo. Hoy, un año después, mantengo tres clases semanales y prácticas cortas diarias en casa para sostener mi progreso.
Cómo elegir un instructor de Pilates terapéutico
Busca certificaciones reconocidas (Polestar, BASI, STOTT) y experiencia en casos de lumbalgia.
Comprueba si ofrece evaluaciones posturales y planes personalizados.
Lee testimonios de alumnos que hayan superado dolores crónicos con su método.
Integración de Pilates en tu rutina diaria
Al despertar, realiza cinco respiraciones diafragmáticas enfocándote en el core.
Cada 60–90 minutos sentado, haz tres “mini gato-vaca” para resetear la columna.
Al terminar la jornada, dedica 5 minutos a estirar psoas y glúteos.
Testimonios que inspiran
Ana, 45 años: “Tras cuatro meses de Pilates recuperé la capacidad de subir escaleras y hoy corro 3 km sin dolor”.
Javier, 32 años: “Con escoliosis leve, logré disminuir mi asimetría y sentir mi espalda más estable tras dos meses de práctica”.
Conclusión: tu espalda, tu responsabilidad
Si tu lumbalgia frena tu vida, dale a Pilates la oportunidad de transformar tu columna. Recuerda: la paciencia, la precisión y la guía adecuada son tus mejores aliadas. Mueve con conciencia, respira con intención y verás cómo tu dolor disminuye mientras tu fuerza interior crece.
Respiración consciente en Pilates: domina tu práctica
La respiración en Pilates va mucho más allá de inhalar y exhalar: es la chispa que enciende cada movimiento, equilibra tu musculatura y eleva la eficacia de tu entrenamiento. Cuando inhalas por la nariz y expandes las costillas hacia los laterales, creas espacio para el diafragma. Al exhalar de forma controlada, activas tu powerhouse al acercar el ombligo hacia la columna. En este artículo profundizaremos en técnicas, ejemplos reales y consejos basados en investigación para que tu práctica evolucione de mecánica a magistral.
1. La respiración como uno de los seis pilares de Pilates
En el método Pilates, la respiración no es un añadido: es uno de los seis principios fundamentales junto al control, la concentración, la centralización, la fluidez y la precisión. Al sincronizar el aliento con el movimiento:
Activas estabilizadores profundos (transverso abdominal y multífidos) que protegen la columna.
Mejoras tu alineación corporal en cada ejercicio y hasta en tus hábitos diarios de postura.
Aumentas la oxigenación muscular y optimizas la circulación sanguínea para una recuperación más rápida.
Regulas el sistema nervioso al activar la rama parasimpática y reducir el cortisol.
Sincronizas mente y cuerpo, incrementando la concentración y reduciendo distracciones.
2. Respiración intercostal: técnica y fundamento
La respiración costal o intercostal es la base del método. Su secuencia es simple pero poderosa:
Inspiración nasal: inhala lentamente, sintiendo cómo el aire llena el tórax medio y alto.
Expansión costal: coloca las manos a los lados del tórax para percibir la apertura de las costillas.
Exhalación controlada: durante 4-6 segundos, acerca el ombligo a la columna y vacía los pulmones.
Un estudio de la Universidad de Arizona (2019) demostró que esta técnica mejora la estabilidad lumbopélvica en un 25% tras ocho semanas de práctica regular.
3. Ejemplos prácticos según el ejercicio
Integrar la respiración consciente en cada movimiento multiplica los resultados. Observa estos casos:
Bridge (Puente): al exhalar, empuja las caderas hacia arriba y siente cómo el transverso abdominal se contrae, aliviando la presión lumbar.
Swan Dive: inhala profundamente para abrir el pecho y liberar tensión dorsal; exhala al elevar el torso y mantén la mirada al frente.
Roll Up: exhala al enrollar la columna vértebra a vértebra y desciende, asegurando un movimiento fluido y sin tirones.
Teaser: inhala al preparar el equilibrio; exhala al elevar las piernas y el tronco, manteniendo firme el centro.
4. Anécdota: cómo cambió mi enfoque
Hace dos años asistí a un taller avanzado en la montaña. Durante un ejercicio de “Hundimiento de Columna”, el instructor detuvo la clase y dijo:
“Olvida la velocidad. Inhala llenando costillas y exhala contrayendo el ombligo. Siente cada vértebra.”
En ese instante, mi columna flotó sobre el mat y mis omóplatos se alargaron como nunca. Comprendí que sin respiración consciente, mis repeticiones eran puramente mecánicas.
5. Por qué evitar clases exprés y música estridente
Las sesiones demasiado rápidas o con ritmos fuertes desvían tu atención del aliento y promueven compensaciones. Al centrarte en la respiración intercostal:
Recobras el control segmentario de cada parte del cuerpo.
Potencias la centralización del powerhouse sin prisas ni brusquedades.
Mantienes la precisión y la fluidez, pilares esenciales para progresar sin lesiones.
6. Errores comunes y estrategias de corrección
Tanto principiantes como avanzados suelen tropezar con fallos similares. Estos son los más frecuentes:
Inspiración superficial:
Solución: practica en posición supina con las manos en costillas laterales para garantizar una apertura completa.
Exhalación rápida y forzada:
Solución: cuenta mentalmente de 1 a 6 al soltar aire, manteniendo el core activado.
Bloquear la respiración en el esfuerzo:
Solución: cada fase activa (contracción o elevación) debe asociarse con la exhalación.
7. Consejos avanzados para afinar tu aliento
Palpación asistida: pide a un compañero que coloque sus manos en tu caja torácica para sentir expansión y retracción.
Inicio consciente: dedica dos ciclos completos de respiración antes de cada serie para centrar tu mente y cuerpo.
Temporización del movimiento: coordina cuatro tiempos de inhalación con la fase excéntrica y seis de exhalación con la concéntrica.
Visualización: imagina el aire expandiéndose como una burbuja en tu caja torácica y reduciéndose hacia el ombligo.
Registro de progreso: anota en tu diario de práctica cómo varía tu postura y nivel de esfuerzo tras ajustar tu respiración.
8. Aplicación en reformer y Cadillac
En los aparatos, cada muelle cobra un nuevo sentido cuando tu aliento marca el ritmo:
Reformer: inhala al estirar el carro y maximiza la apertura costal; exhala al regresar, asegurando un retorno suave.
Cadillac: en ejercicios con poleas, inspira para crear espacio entre vértebras y exhala al aproximar extremidades al tronco, manteniendo tensión constante.
9. Beneficios comprobados y estadísticas
Según un meta-análisis de la Revista Internacional de Ciencias del Deporte (2021):
La respiración intercostal reduce el dolor lumbar en un 30% tras 12 sesiones de Pilates.
Mejora la estabilidad lumbopélvica en un 25% y la capacidad pulmonar en un 15%.
Disminuye los niveles de ansiedad en un 20% gracias a la activación parasimpática.
10. Conclusión: tu respiración como motor de cambio
Dominar la respiración en Pilates no es un extra superficial, sino la clave para optimizar resultados, minimizar riesgos y profundizar la conexión mente-cuerpo. Incorpora consciencia en cada inhalación y exhalación, revisa tus hábitos en cada sesión y observa cómo tu postura, fuerza y bienestar se transforman desde la primera práctica.
Pilates para adelgazar: intensidad, constancia y plan de 4 semanas
¿Cuántas veces has escuchado la frase «Pilates me hará adelgazar rápido»? Si cobrara un euro por cada vez, tendría suficiente para un retiro Pilates de lujo en Bali. Después de más de diez años guiando alumnos en colchonetas y reformers, he aprendido que no hay atajos mágicos: el secreto está en subir la intensidad, ser constante y cuidar la alimentación. Sin estos tres pilares, cualquier truco exprés se desvanecerá como espuma de proteína mal batida.
¿Cómo ayuda Pilates a acelerar tu metabolismo?
Pilates no es simplemente estirarte al ritmo de una canción zen. Es un entrenamiento consciente que pone a trabajar tu core, la espalda y las extremidades mediante contracciones controladas y respiración diafragmática. Cada repetición fortalece la masa muscular magra, y más músculo equivale a un metabolismo basal más elevado. Eso significa que, incluso en reposo, tu cuerpo consumirá más calorías sin que te des cuenta.
La respiración profunda característica de Pilates mejora la oxigenación, entrena la capacidad pulmonar y reduce los niveles de cortisol. Menos estrés, mejor sueño y un sistema nervioso más equilibrado: una trifuerza que te ayuda a evitar los atracones emocionales y a mantener un peso saludable.
Beneficios esenciales de Pilates para perder peso
Core potente y postura alineada: Alivias tensiones en la espalda y mejoras tu presencia corporal.
Quema calórica sostenida: Incremento del gasto energético incluso fuera de la clase.
Mayor flexibilidad: Prevención de lesiones y mejor rango de movimiento.
Control neuromuscular: Conexión mente-músculo que optimiza cada gesto y reduce el riesgo de sobrecargas.
Equilibrio y coordinación: Más estabilidad en tu día a día y en otros deportes.
Mitos y errores comunes que frenan tu progreso
Solo una sesión semanal: El cuerpo necesita estímulos regulares para adaptarse.
Rutina sin variaciones: Hacer siempre los mismos ejercicios provoca estancamiento.
Descuidar la nutrición: Comer ultraprocesados o ignorar las porciones anula tus avances.
Expectativas irreales: Buscar resultados exprés genera frustración y abandono.
No medir ni ajustar: Sin registro de progresos ni progresión de dificultad, te quedarás estancado.
Plan de entrenamiento de 4 semanas paso a paso
Esta guía progresiva te ayudará a incrementar intensidad y variedad, creando un estímulo real para perder peso y tonificar.
Semana 1 (3 sesiones, 45–50 min): Domina lo básico: Hundred, Roll-Up y Leg Circles. Finaliza cada clase con 15 minutos de caminata rápida.
Semana 2 (3–4 sesiones): Incorpora bandas elásticas o muelles en el Reformer. Añade Swimmers, Crisscross y Spine Stretch. Complementa con 20 minutos de natación suave.
Semana 3 (4 sesiones): Introduce Wall Drills y Short Spine Massage. Aumenta repeticiones, reduce descansos y agrega 25 minutos de carrera ligera o bici estática al final.
Semana 4 (4–5 sesiones): Combina mat y Reformer, sube la resistencia. Prueba ejercicios avanzados como Teaser, Control Balance y Corkscrew. Remata con 30 minutos de HIIT ligero.
Ejercicios clave para quemar grasa y esculpir la figura
Swimmers
Acostado boca abajo, alterna elevación de brazos y piernas. Trabaja la cadena posterior y fortalece hombros y glúteos. 3×20 repeticiones.
Crisscross
En supino, eleva torso y piernas en V, girando oblicuos. Excelente para cintura y recto abdominal. 3×15 giros por lado.
Wall Drills
De pie contra la pared, realiza patadas y círculos de piernas con control. Activas glúteos y core simultáneamente. 3×12 por pierna.
Hundred
Fundamental: bombea brazos mientras sostienes piernas a 45º. Calienta el core y activa la circulación. 1×100 pulsos.
Teaser
Equilibrio sobre sacro con tronco elevado. Desafío para abdominales y alineación postural. 3×5 repeticiones, progresando según nivel.
Nutrición inteligente para potenciar tus resultados
Déficit calórico moderado: Evita bajadas drásticas para no ralentizar el metabolismo.
Proteína magra: Incluye pollo, pavo, huevo o legumbres para la reparación muscular.
Carbohidratos complejos: Avena, quinoa, arroz integral y batata para energía sostenida.
Grasas saludables: Aguacate, frutos secos y aceite de oliva virgen extra.
Fibra y micronutrientes: Verduras de hoja verde, frutas frescas y semillas.
Hidratación constante: 2–2,5 L de agua al día y tés o infusiones sin azúcar.
Complementa con cardio y cuida tu mente
Pilates fortalece y alinea, pero para quemar más calorías y mantener la salud mental:
Cardio de baja a moderada: Caminata rápida o trote suave 2–3 veces por semana.
HIIT ligero: Series de 20–30 seg de esfuerzo intenso con descansos activos.
Relajación y meditación: Sesiones breves de respiración consciente para reducir el estrés y mejorar el sueño.
Cómo medir tu progreso y ajustar la rutina
Lleva un diario de entrenamiento y alimentación donde anotes duraciones, repeticiones, sensaciones y kilos o centímetros perdidos. Cada dos semanas revisa tus datos: si ya no notas esfuerzo, aumenta cargas, repeticiones o tiempo de cardio. Celebrar cada pequeño logro—una serie más, un kilo menos o menor retención de líquidos—es clave para mantener la motivación alta.
Pilates y otras disciplinas: encuentra el equilibrio
Si te gusta el yoga, el running o el crossfit, ¡no renuncies a nada! Pilates mejora la técnica de carrera, previene lesiones en el crossfit y aporta estabilidad al yoga. Programa tu semana: alterna sesiones de Pilates con tus actividades favoritas para un acondicionamiento completo.
Conclusión: tu compromiso marca la diferencia
Pilates no es una varita mágica, pero sí un potente catalizador para adelgazar y esculpir tu cuerpo cuando lo combinas con alimentación inteligente y cardio estratégico. La clave está en la progresión constante, la escucha de tu cuerpo y la celebración de cada avance. Empieza hoy, sé constante y verás cómo tu cuerpo se transforma: más definido, ligero y lleno de energía renovada.
Guía Experta de Yoga y Pilates en la Playa para Instructores
Dirigir sesiones de yoga o pilates junto al mar no es solo un cambio de escenario para la foto perfecta. Tras veinte años enseñando —y diez sintiendo la brisa marina cada día— sé que la costa exige planificación, respeto y creatividad. Sigue esta ruta para que tus clases sean seguras, inclusivas y genuinamente transformadoras.
1. Preparación del terreno: respeto al entorno
La arena es viva: cede, se desliza y pone a prueba el equilibrio. Dedica 30-45 minutos antes de tus alumnos para:
Crear superficies niveladas o con una leve pendiente según las posturas.
Delimitar espacios personales con toallas, conos o cuerdas ligeras.
Retirar conchas, piedras y algas para evitar tropiezos.
Comprobar las tablas de marea y elegir un área por encima de la pleamar.
2. Equipamiento esencial: estabilidad y protección
Olvida el mat de estudio: en la playa prima la firmeza y la defensa contra los elementos. Tu kit debe incluir:
Mats gruesos de gimnasio o esterillas antideslizantes para exteriores.
Bloques de espuma, cinturones y bandas para adaptar posturas.
Sombrillas portátiles, protector solar de amplio espectro y abundante agua.
Botiquín básico con vendajes, desinfectante y after sun.
3. Adaptaciones creativas: convierte la arena en aliada
La inestabilidad de la arena refuerza la propiocepción. Cuando un Guerrero II flaquee, sitúa un bloque bajo la cadera o ajusta la base del pie. Para planchas intensas, ofrece la opción con rodillas apoyadas o manos en bloque. Otras ideas:
Variantes sentadas o en silla plegable para alumnos que necesiten soporte adicional.
Ejercicios de pilates que la arena suaviza, como elevaciones laterales de pierna o círculos de cadera.
Progresiones graduadas: fortalece tobillos y caderas antes de poner a prueba equilibrios avanzados.
4. Inclusión auténtica: todos caben en la costa
La playa es un espacio democrático. Mantén ese espíritu:
Fomenta metas personales en vez de la perfección postural.
Incluye módulos de respiración y estiramiento suaves para mayores, niños o personas con movilidad reducida.
Ofrece instrucciones claras y varias opciones según energía y nivel.
5. Viento, sol y sonido: conviértelos en aliados
El viento, el sol y las olas pueden jugar a tu favor si los gestionas:
Usa micrófonos de solapa o altavoces portátiles para proyectar tu voz.
Programa breves pausas para sintonizar con el oleaje o la brisa.
Elige sesiones al amanecer o al atardecer y anima a vestir capas ligeras.
Reprograma si el clima compromete la seguridad de tus alumnos.
6. Compromisos de un instructor responsable
Llega 45 minutos antes para revisar y acondicionar el espacio.
Prioriza siempre la seguridad sobre la estética.
Celebra cada adaptación como un paso de desarrollo individual.
Comunica de forma abierta para recoger impresiones y necesidades.
Conclusión: humildad y transformación junto al mar
Enseñar yoga y pilates en la playa va más allá de replicar tu rutina sobre la arena. Es un servicio que exige técnica, empatía y conexión con el entorno. Si buscas likes o fotos, te quedarás en la superficie. Pero si aspiras a transformar vidas bajo el sol y las olas, adapta tu programación, equípate con criterio e incluye sin excepción.
Pilates y natación en Mallorca: tu programa híbrido definitivo
No es otro post de postureo ni una experiencia “instagrameable” vacía. Soy instructora certificada con años de práctica en estudios y playas mallorquinas, y en este plan híbrido combino la precisión del Pilates con la resistencia de la natación para lograr un cambio real y duradero.
Por qué la mayoría de los retiros no funcionan
Falta de progresión estructurada: el paisaje inspira, pero sin un plan riguroso, tu cuerpo no avanza.
Actividades desconectadas: Pilates en mat por la mañana y piscina por la tarde, sin un hilo conductor que potencie sus efectos.
Rutinas genéricas: ejercicios sin adaptar a tu nivel generan estancamiento o, peor, lesiones.
Marketing sobre contenido: promesas de “bienestar exprés” con poco respaldo metodológico.
Mi evolución: de prueba y error a un sistema infalible
Empecé en un sótano con mat Pilates y semanas después nadaba para recuperarme de una lumbalgia. Tras probar retiros de lujo con menús detox y piscinas de ensueño, descubrí que la clave no está en el decorado, sino en integrar cada sesión de tierra y agua con objetivos claros: preparar los músculos con Pilates y refinar la estabilidad en la piscina.
Beneficios confirmados por la ciencia
Activación del core: Pilates fortalece el transverso abdominal y los multífidos, mejorando tu alineación y reduciendo el riesgo de sobrecarga lumbar en el agua.
Flexibilidad articular: ejercicios de movilidad en Pilates expanden el rango de movimiento de hombros y caderas, esenciales para un nado eficiente.
Resistencia cardiovascular: las series de natación controlada (monitorizadas por frecuencia cardíaca) aumentan tu capacidad aeróbica, elevando el rendimiento en suelo.
Prevención de desequilibrios: alternar impacto cero y trabajo de fuerza controlada equilibra la musculatura, minimizando lesiones.
Antes de empezar: requisitos básicos
Habilidad en natación: dominar el estilo libre en piscina de 25–50 m, flotar y coordinar brazos y piernas.
Conocimientos de Pilates: experiencia mínima en mat o reformer, manejo de la respiración diafragmática y postura neutra.
Equipo esencial: esterilla antideslizante, bandas elásticas, gafas, gorro y toalla de microfibra.
Espacio adecuado: acceso a piscina con carril libre y un área tranquila para Pilates, preferiblemente al aire libre.
Salud aprobada: consulta médica si tienes problemas articulares, cardiopulmonares o lesiones recientes.
Programa híbrido paso a paso
1. Mañana: Pilates de activación (45–60 min)
Respiración diafragmática: 5 minutos de inhalaciones profundas y exhalaciones controladas.
Calentamiento dinámico: gato-vaca, rotaciones de tronco y apertura de caderas.
Secuencia principal:
Hundreds: impulsa la circulación y la conexión mente-músculo.
Single-leg y double-leg stretch: refuerzan abdominales y flexores de cadera.
Criss-cross: trabaja oblicuos y mejora la torsión vertebral.
Shoulder bridge: activa glúteos y estabilizadores de pelvis.
Swimming: extiende brazos y piernas para fortalecer la cadena posterior.
Movilidad final: estiramientos de isquiotibiales y roll-down para liberar tensiones.
2. Tarde: Natación consciente (30–45 min)
Series técnicas: 4×100 m libre con pausas de 20–30 s. Revisa cada 25 m tu postura y patada.
Drills específicos: patada con tabla, espalda con scoop kick y pull buoy para aislar brazos.
Control postural: cuello alargado, hombros relajados y core firme. Mantén 60–75% de tu FCmáx.
Pausas activas: nado suave de recuperación al final de cada bloque.
3. Tarde-noche: recuperación y relajación (20–30 min)
Foam rolling: dorsales, glúteos y cuádriceps para liberar puntos gatillo.
Estiramientos globales: piriforme en pared, gemelos en escalón y apertura de pecho.
Meditación breve: 5 minutos de respiración consciente para evaluar tensiones y progresos.
4. Ritual antes de dormir
Realiza estiramientos suaves, visualiza tus avances y anota en un diario de entrenamiento sensaciones y ajustes para la siguiente sesión.
Asesoramiento y comunidad
Evita el estancamiento siguiendo videos aislados. Busca un instructor que corrija tu alineación y adapte ejercicios a tu anatomía. Un grupo reducido con revisiones periódicas multiplica tus resultados y fortalece la motivación.
Errores comunes y cómo evitarlos
Sobreentrenar: más horas no garantizan mejores resultados. Programa descansos activos.
Monotonía: varía ejercicios y distancias para desafiar al cuerpo.
Falsas expectativas: los cambios sólidos requieren constancia, no soluciones exprés.
Técnica descuidada: la velocidad o la carga excesiva comprometen tu postura y salud.
Conclusión
La fusión de Pilates y natación en Mallorca es un camino sostenible hacia un core fuerte, resistencia elevada y movilidad fluida. Con metodología rigurosa y feedback real, transformarás tu cuerpo de forma equilibrada y duradera.
Retiros de Yoga en Alcudia: Renueva Cuerpo y Mente en Primavera-Verano
En el extremo norte de Mallorca, Alcudia despliega entre marzo y julio un escenario que va más allá de la postal: playas de arena dorada, la Sierra de Tramuntana—Patrimonio de la Humanidad—y pueblos con historia. Aquí, la práctica de yoga se fusiona con el aire puro y la luz mediterránea para ofrecer auténticas experiencias transformadoras.
Por qué elegir marzo a julio
La primavera y el inicio del verano traen temperaturas suaves (15 °C–30 °C) y menos multitudes, ideales para asanas al aire libre. Datos del estudio de la Universidad de Essex (2021) revelan que ejercitarse en plena naturaleza aumenta el bienestar psicológico un 20 % frente a entornos cerrados. Además, la flora autóctona—almendros en flor, matorrales de tomillo—activa los sentidos y refuerza la conexión mente-cuerpo.
Prácticas esenciales y sus beneficios
Pranayama y Meditación Sonora: La combinación de técnicas de respiración y cuencos tibetanos reduce el cortisol y mejora la concentración.
Vinyasa Flow: Flujo dinámico sincronizado con la brisa costera. Una rutina de 60 minutos puede incrementar la resistencia muscular hasta un 15 %, según un informe de la Asociación Europea de Yoga (2022).
Yin & Yoga Restaurativo: Posturas mantenidas 3–5 minutos para incidir en tejidos profundos y liberar tensiones, perfecto tras rutas de senderismo por el monte de la Victoria.
Yoga en Pareja y Acroyoga: Ejercicios colaborativos que fortalecen la confianza y mejoran la estabilidad postural.
Sinergia entre entorno y práctica
Imagina una sesión de asana en una plataforma de madera junto a las salinas de Alcudia, con el reflejo rojizo del atardecer. O bajo la sombra de pinos centenarios en Sa Talaia d’Alcúdia. La brisa marina calma el sistema nervioso y facilita la respiración profunda. Tras la clase, un paseo por los murales medievales de la ciudad vieja o un chapuzón en calas vírgenes intensifican la sensación de armonía.
Comparativa con otros destinos
A diferencia de la Costa del Sol, donde en verano el calor puede superar los 35 °C, Alcudia mantiene un termómetro amable. Frente a Bali o India, aquí la logística es sencilla: vuelos directos desde gran parte de Europa y una red de carreteras que conecta en menos de hora y media con Palma. Y el alojamiento combina casitas rurales de muros de piedra con villas con vistas a la bahía.
Voces desde la esterilla
“El pranayama al amanecer, con el rumor de las olas, fue un antes y un después en mi práctica”, dice Laura Pérez, instructora de Vinyasa en Barcelona. “Después de un Acroyoga al atardecer, noté una ligereza física y mental que no había experimentado en años”, comenta Alex Gómez, yogui de Madrid. Para Emma Li, especialista en yoga terapéutico, “la claridad de la luz mallorquina facilita un autoestudio más profundo”.
Consejos para planificar tu retiro
Reserva al menos 3 meses antes: así asegurarás plaza y tarifas early bird.
Presupuesto estimado: 800 €–1 500 € para 5–7 días, según nivel de inmersión y tipo de alojamiento.
Lleva ropa de algodón orgánico, esterilla antideslizante y un chal ligero para sesiones al amanecer o atardecer.
Combina tu retiro con rutas en bicicleta eléctrica por viñedos locales o visitas al mercado de Sineu para degustar productos km 0.
¿Es tu retiro ideal?
Si anhelas profundizar en técnicas de respiración, flujos energéticos y estiramientos restaurativos en un entorno natural privilegiado, los retiros de yoga en Alcudia son tu apuesta. Más que un simple spa, es un viaje interior que alinea ciencia, naturaleza y tradición mediterránea para nutrir cuerpo, mente y espíritu.
Hace un año, una rigidez lumbar casi me impidió atarme los cordones. Fue entonces cuando incorporé Pilates a mi rutina y, en pocas semanas, tocar mis pies con las manos resultó tan natural como saludar. La fisioterapia y el entrenamiento funcional coinciden en que un protocolo bien diseñado no solo amplía el rango de movimiento y alivia tensiones, sino que corrige desalineaciones sin forzar tejidos.
Más que una serie de ejercicios, Pilates es un compromiso con tu bienestar: desarrollas conciencia corporal, liberas estrés y fortaleces tu espalda para soportar actividades cotidianas, ya sea frente al ordenador o cuidando a los peques.
Requisitos Previos
Equipo: Esterilla (Pilates o yoga). Opcional: banda elástica, aro o bloque.
Vestimenta: Ropa cómoda y ajustada para supervisar alineación.
Nivel: Familiaridad básica con respiración costal lateral y pelvis neutral.
Salud: Sin lesiones agudas. Consulta a un profesional si tienes dudas.
Glosario
Core: Músculos estabilizadores de abdomen, espalda baja y diafragma.
Pelvis neutral: Huesos de la cadera nivelados, sin inclinación.
Respiración costal lateral: Inhala expandiendo costillas, sin elevar hombros.
Articulación: Unión ósea. Buscamos movilidad controlada y segura.
Secuencia Completa (35–45 min)
1. Spine Stretch Forward
Propósito: Alargar la columna, estirar isquiotibiales y mejorar la postura.
Instrucciones: Siéntate con piernas extendidas y pies en flexión. Inhala para alargar costillas; exhala plegándote vértebra a vértebra hacia adelante.
Repeticiones: 3–4 (~2 min). Tip: Usa banda en los pies si tu flexibilidad es limitada.
2. The Saw
Propósito: Mejorar rotación espinal, estirar oblicuos y abrir caderas.
Instrucciones: En “V” con brazos en cruz, inhala girando el tronco; exhala deslizando la mano hacia el pie opuesto.
Repeticiones: 5–6 por lado (~3 min). Anecdota: Un bloque bajo la mano marcó la diferencia para una amiga con rigidez.
3. Single Leg Circles
Propósito: Fortalecer estabilidad pélvica y control lumbar.
Instrucciones: Boca arriba, una pierna al techo y la otra extendida. Haz círculos controlados sin mover la pelvis.
Repeticiones: 5–8 por sentido (~3 min). Variación: Flexiona rodilla de apoyo si notas tensión lumbar.
4. The Swan
Propósito: Fortalecer extensores de espalda y mejorar la extensión torácica.
Instrucciones: Boca abajo, manos bajo hombros. Inhala elevando pecho y cabeza; exhala al descender sin arquear en exceso.
Repeticiones: 5–8 (~3 min). Tip: Apoya antebrazos si las muñecas se fatigan.
5. Mermaid Stretch
Propósito: Aumentar flexión lateral y estirar la faja costal.
Instrucciones: Sentado en “Z”, inhala; exhala flexionando lateralmente sin elevar ningún isquion.
Repeticiones: 3–4 por lado (~3 min). Tip: Usa un bloque bajo la mano para más apoyo.
6. Standing Roll Down
Propósito: Liberar tensiones de la cadena posterior y descomprimir la columna.
Instrucciones: De pie, pies al ancho de caderas. Inhala, baja barbilla al pecho; exhala, desenrolla vértebra a vértebra.